sábado, 6 de octubre de 2012

Trucos para prevenir asaltar el frigorífico en mitad de la noche

Ya sabemos que seguir las recomendaciones del dicho popular "desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo" nos ayuda a mantener un peso saludable, ya que si cometemos un exceso justo antes de acostarnos posiblemente la báscula nos dará un tirón de orejas al día siguiente.
Pero para muchas personas el estómago no se les despierta hasta que el sol empieza a ponerse, y a la hora de cenar es cuando se les "desata la bestia". Esto muchas veces se debe a que tienen un mal hábito alimentario y que posiblemente han aguantado toda la mañana tan sólo con un café, por lo que al final del día el cuerpo quiere compensar e ingerir todo lo que se le cruce por delante.
Os voy a proponer 5 sencillos pasos para comer menos por la noche y prevenir esos "antojos nocturnos":
  1. Come suficiente a lo largo del día.  Entre una cuarta o quinta parte de la energía debe proporcionarla el desayuno. Está comprobado que un desayuno equilibrado que contenga suficientes hidratos de carbono en el desayuno disminuye el antojo por dulces en la tarde-noche, especialmente en las mujeres, haciendo que se sientan menos hambrientas y que controlen mejor su apetito.
  2. Toma una cena balanceada. Sigue esta regla: la mitad del plato deben ser verduras, el alimento proteico no debe ser más de un cuarto, y reservamos el cuarto restante para los carbohidratos. Si mantienes esta proporción (que también es la misma que se tiene que seguir en el almuerzo), te sentirás mucho más satisfecho y evitará que ganes peso.
  3. Permítete comer algo después de cenar. El truco está en que te tomes este postre justo al final de la cena. Es mejor si es dulce y blandito porque esto nos produce mayor sensación de saciedad ya que se envía una señal al cerebro que le comunica que ya hemos terminado de comer. Recoge enseguida la mesa y ponte a hacer otras tareas o actividades relajantes pero que no estén relacionadas con la comida.
  4. Elige una nueva rutina para la noche. Si tú normalmente picas algo a cierta hora de la noche, sustitúyelo por un nuevo hábito o comportamiento que no esté en relación con la comida. Empieza un nuevo hobby, manualidad o técnica de relajación; mejor si se requiere tener ocupadas las manos, como leer un libro, hacer un sudoku, coser... ¡cualquier cosa que mantenga entretenidos a tu cabeza y a tus manos vale!
  5. Lávate los dientes. Este hecho tan simple quizás es la técnica más eficaz para que dejemos de comer. Y si nuestro problema no es parar de comer cuando estamos cenando, sino que es más tarde cuando nos vuelve a entrar el gusanillo, entonces es mejor que nos lavemos los dientes una hora después de cenar. Esto suele evitar que picoteemos antes de acostarnos porque ¿quién quiere tener que lavarse los dientes otra vez?
¿Tenéis algún truco que os funcione para no tener que visitar la cocina a horas indebidas?