miércoles, 17 de octubre de 2012

¿Se puede tomar fruta después de los lácteos?

En la dieta mediterránea no es frecuente la ingesta de fruta después de la leche, puesto que siempre se ha pensado que el ácido cítrico de las naranjas hace precipitar el calcio de la leche e impide su digestión.

Sin embargo, no hay ningún estudio serio que haya encontrado algún inconveniente nutricional al combinar estos alimentos. De hecho cada vez es más frecuente encontrar en los supermercados zumos, helados, papillas infantiles... que contienen ambos alimentos. Tienen muy buena aceptación general y con excelentes resultados nutricionales.

Uno de los responsables de la propagación de este mito es nuestro refranero popular, que incluye frases como “encima de la leche nada eches”, continuándose con un “pero debajo, hasta el cascajo”, refiriéndose a que todo lo que se consume antes de la leche se aprovecha muy bien aunque no sea muy digestible, pero si se toma después, nos va a resultar indigesto. Este refrán se aplica muchas veces a la fruta, lo que ha conseguido que en una comida en la que haya varios postres se sirva primero la fruta y a continuación los dulces.

La falsa razón aducida es que el jugo de una fruta junto con la leche da lugar a una mayor producción de gases y a la distensión de la barriga, pero si esto le sucediera a alguien no sería por haber combinado estos dos tipos de alimentos, sino por la intolerancia que tiene esa persona al exceso de fibra o a algún componente del lácteo.