jueves, 11 de octubre de 2012

Recomendaciones para el Mal Aliento

El mal aliento (o halitosis como se conoce médicamente) aunque suele pasar desapercibido para el afectado, no es así para las personas que le rodean... Antes de nada, si este es tu caso, no te sientas mal porque al menos un cuarto de la población está afectada de forma crónica, y si tenemos en cuenta a quienes lo han sufrido alguna vez, la cifra asciende hasta el 60 %.

Hay muchos factores que pueden favorecer la halitosis, y estos pueden darse de forma puntual o crónica, dependiendo de cual sea el desencadenante. Así, en el 90 % de los casos, tiene que ver con la propia boca, puesto que está habitada por millones de bacterias que viven en la cavidad bucal, capaces de producir compuestos sulfurados volátiles de muy mal olor; por esta razón, es de gran importancia llevar a cabo una correcta higiene bucodental. El resto de factores suelen estar relacionados con el aparato digestivo. La solución de la halitosis pasa por averiguar qué se esconde detrás y poner tratamiento. Con independencia del tratamiento que prescriba el médico para acabar con la causa de la halitosis, es fundamental seguir una correcta higiene bucal y ayudarse de una serie de remedios para mejorar el problema.

CAUSAS
  • Caries y enfermedades de las encías como gigivitis.
  • Sequedad de boca por una insuficiente salivación.
  • Problemas respiratorios como las bronquitis crónicas.
  • Afecciones otorrinolaringológicas, como sinusitis o rinitis.
  • Trastornos digestivos como la hernia de hiato, los divertículos, la gastritis o la úlcera.
  • Hábitos como el tabaco o el consumo excesivo de alcohol.
  • Las dietas ricas bajas en hidratos de carbono, como la dieta de Dukan o la de Atkins, puesto al eliminarse el exceso de cuerpos cetónicos por el aliento nos da la sensación de oler a manzanas ácidas.
  • Ciertas enfermedades como la diabetes mal controlada, que produce un aliento con olor dulzón, o la insuficiencia renal crónica (aliento con olor a amoniaco). Aunque la existencia de estas enfermedades no implica obligatoriamente la aparición de halitosis.
  • Determinados alimentos, como el ajo o la cebolla, también pueden provocar mal aliento. En ciertas personas, aunque no en todas, también lo provocan el café, los pepinillos y la col.

RECOMENDACIONES
  • Cepíllate los dientes a conciencia después de cada comida. No te olvides de la parte posterior y de los espacios interdentales, que debes limpiar con hilo dental o cepillos interproximales.
  • Con un rascador lingual cepíllate bien la lengua.
  • Puedes acabar la limpieza enjuagándote la boca con un colutorio de menta o hierbabuena, por ejemplo. Los hay especiales contra la halitosis.
  • Abandona el tabaco y evita en lo posible beber alcohol.
  • Bebe suficiente agua al día para mantener una buena hidratación. Puede ser útil deshacer cubitos de hielo en la boca.
  • Mastica chicle sin azúcar para ayudar a la producción de saliva, que es antiséptica.
  • Otros alimentos que estimulan la secreción de saliva son los cítricos, como la naranja, el limón o el pomelo, tomar zumo hecho con estas frutas puede ayudarte especialmente cuando la causa de la halitosis es la sequedad bucal.
  • Evita alimentos muy secos o fibrosos, puesto que se pueden quedar adheridos al paladar (galletas, frutos secos, biscotes...)
  • Después de las comidas, prepárate una infusión con una cucharadita de ajenjo.
Aunque recuerda que los remedios para el mal aliento sólo lo disfrazan. Para que desaparezca, hay que tratar la causa.