martes, 30 de octubre de 2012

Enfermedad Inflamatoria Intestinal

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es una condición en la que el revestimiento interno del tracto gastrointestinal se inflama produciendo úlceras y sangrado.
La EII es un término con el que se hace referencia tanto a la Enfermedad de Crohn, que puede involucrar el tracto gastrointestinal completo, como a la Colitis Ulcerosa, que afecta sólo al colon. Otra diferencia es que mientras que en la enfermedad de Crohn la inflamación afecta a todas las capas del intestino, en la colitis ulcerosa, sólo se ve afectada la capa interna.

Ambas enfermedades pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer, pero en la colitis ulcerosa el riesgo es mayor. Por eso, es importante someterse a chequeos médicos regularmente, ya que si se descubre a tiempo, el cáncer de colon SE PUEDE curar.

Los hombres y las mujeres son igualmente susceptibles de contraer la enfermedad. Ocurre con mayor frecuencia en adolescentes y jóvenes.

Desafortunadamente, se desconoce la causa de la EII, aunque parece tener un componente genético (aproximadamente del 15 al 30 % de los pacientes tienen un familiar con la enfermedad).

Existe poca evidencia de que la tensión o el estrés producen EII, aunque como en otras enfermedades, el estrés puede agravar los síntomas.

Esta enfermedad puede causar diarrea, dolor abdominal, infecciones y sangrado. Algunas personas experimentan sólo síntomas leves, mientras que otras presentan síntomas debilitantes. Tanto la enfermedad de Crohn como la colitis ulcerosa son enfermedades con períodos d remisión (cuando uno se siente bien) y recaída (cuando uno se siente enfermo).

El tratamiento primario de la EII se realiza con medicamentos, como esteroides, que pueden disminuir la inflamación y eliminar los síntomas. La cirugía puede ser necesaria cuando hay secciones del intestino muy inflamadas que no responden a los medicamentos (se extirpa la sección inflamada del intestino delgado o del colon y los extremos se ligan con sutura). El tratamiento suele ayudar a controlar la enfermedad, pero lamentablemente, ésta no tiene cura.

CONSEJOS NUTRICIONALES GENERALES PARA LA EII

En general, debe averiguar cual es la tolerancia individual a los alimentos (qué alimentos y en qué cantidad causan molestias), ya que es diferente en cada individuo.

Se deben evitar alimentos que irriten los intestinos tales como las comidas picantes, alcohol, cafeína o grasas cuando se tenga diarrea.

Si se tolera la lactosa, tomar leche desnatada, y cuando no se tolere tomar leche sin lactosa o de soja, queso fresco, requesón o yogur.

Se toleran mejor las verduras y las legumbres en forma de purés.

Normalmente se tolera muy bien el arroz, patatas, pasta, pan; pero en las formas refinadas (la fibra muchas veces causa molestias).

Se toleran mejor las frutas cocidas, en conserva o las muy maduras. Así como el plátano, la manzana rayada o en compota, el membrillo y las mermeladas.

A los zumos de fruta no deben añadirse la fibra o la pulpa  (el de manzana con zanahoria sabe muy bien).

Para disminuir la cantidad de aceite en las comidas (cuando se tiene diarrea) se puede aumentar el sabor de las comidas utilizando hierbas aromáticas (perejil, laurel, romero...) pero que no sean picantes.

Los caldos desgrasados van a sentar muy bien. Se les puede añadir arroz, patata, zanahoria...

Es mejor tomar carnes blancas, como el pavo, pollo (quitar la piel) o conejo, y también se podría tomar carnes rojas si se eligen las partes magras, y se elimina la grasa visible.

Elegir mejor el pescado blanco (merluza, lenguado, rape, bacalao, mero...), aunque también se puede tomar el pescado azul como el atún, si se va a tomar muy poca cantidad, aunque siempre dependerá de lo que se toleren en ese momento las grasas.

Las técnicas culinarias de elección serán: cocción al vapor o hervido, a la plancha, al horno, a la parrilla o brasa, o al papillote.

Cuando no se toleren los alimentos sólidos hacer dieta líquida. Se debe beber poca cantidad de líquidos pero muy frecuentemente (se pueden tomar infusiones como la manzanilla, el té o la tila); o incluso bebidas isotónicas.

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